Positividad tóxica - Por Samantha Karrá

Testimonio y Palabra



La positividad tóxica no sana: solo esconde la herida

Fresh Hope Español


Todos hemos escuchado frases como “solo sé positivo” o “mira el lado bueno”. Vienen con buena intención: motivar, animar. Pero a veces hacen más mal que bien. ¿Por qué? Porque caen en lo que llamamos positividad tóxica: la idea de que, no importa lo que esté pasando, debemos mantenernos positivos siempre.

¿Qué es la positividad tóxica?

El problema aparece cuando ignoramos o suprimimos nuestras emociones negativas: no nos permitimos procesarlas, y tampoco buscamos ayuda. Es como si tuviéramos una herida muy profunda y quisiéramos sanarla echándole azúcar, o poniéndole una curita, haciendo de cuenta que todo está bien. Con el tiempo, esa herida se infecta — y terminamos enfrentando un dolor mucho mayor que el que habríamos enfrentado si la hubiéramos reconocido desde el principio.

Cuando el consejo bien intencionado lastima

Imagina a alguien que está pasando por una situación difícil: la pérdida de un trabajo, una lucha con la depresión. Y llega alguien bien intencionado y le dice: “Mira, pero por lo menos tienes salud.” “Mira, podría ser peor.” Y no me malentiendan: son comentarios con buena intención. Pero pueden hacer sentir a la persona que sufre que su dolor no es válido, o que simplemente debería tener la capacidad de dejar de sentirlo.

La sanidad nunca viene de pretender que todo está bien.

Un lugar seguro para decir “no estoy bien”

Para quienes queremos mejorar nuestra salud mental —con diagnóstico o sin él, quizás viviendo síntomas de depresión o ansiedad— es muy importante tener un lugar seguro donde poder decir: “Estoy luchando. No estoy bien. Esto me duele.” Jesús mismo no nos invita a negar nuestro dolor, sino a venir a Él con todas nuestras cargas, con lo bueno y lo malo. Él nos acepta tal como estamos.

Palabra para hoy

“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.” — Salmo 34:18

Dios no nos pide que escondamos nuestro dolor detrás de una máscara de positivismo: Él sale a nuestro encuentro en medio del sufrimiento. Jesús mismo dijo: “En el mundo tendréis aflicción.” Fue honesto respecto a esto. Pero no nos dejó sin esperanza — también dijo: “Confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Cómo evitar la positividad tóxica

Comienza siendo genuino, siendo real. Permítete sentir lo que tienes que sentir: está bien no estar bien siempre. Y cuando alguien comparta contigo sus luchas, en lugar de correr a arreglarlo, a darle un consejo, o a empujarlo a ser positivo, probemos algo diferente: escuchemos. Escuchemos genuinamente, ofrezcamos empatía. A veces, el simple hecho de estar presente es el mejor regalo que podemos dar.

Una ilustración: sentarse a llorar con alguien

Viene a mi mente una ilustración de una mamá en El Salvador. Es muy común que, a la hora del almuerzo, las mamás les pidan a sus hijos —ya grandecitos, tal vez un poco más que adolescentes— que les hagan el favor de ir a comprar tortillas a la tiendita de la esquina. (No sé cómo será en tu país, pero eso es muy común en el mío.)

En cierta ocasión, una madre le dijo a su hija: “Anda a comprar tortillas, por favor.” La hija fue. Y en vez de tardarse los cinco minutos que normalmente se tardaba, pasaron cinco, diez, quince, veinte minutos. La mamá tenía unos bebés gemelos en casa que no le permitían dejarlo todo y salir a buscarla. Con mucha ansiedad, empezó a preocuparse, mirando por la ventana, hasta que a los veinticinco minutos la niña regresó con las tortillas.

La madre le dijo: “Hija, me tenías preocupada. ¿Qué pasó? ¿Dónde estabas?”

Y la niña le contestó: “No, mamá, perdóname. Lo que pasa es que, cuando venía de comprar las tortillas, me encontré con la vecina, y la vecina estaba llorando porque perdió su muñeca.”

La mamá la interrumpió: “Ah, entonces vienes tarde porque le ayudaste a tu vecina a encontrar la muñeca.”

Y la niña le dijo: “No, mamá. Me senté en la banqueta a llorar con ella.”

¿Cuándo fue la última vez que alguien se sentó a llorar contigo?

¿Cuándo fue la última vez que tú, en lugar de tratar de arreglar a otra persona, le mostraste el amor de Jesús simplemente sentándote a llorar con ella?

Hay balance: esperanza sin negar el dolor

No estoy diciendo que tener esperanza o ser positivo sea malo. Hay un balance: la esperanza en Cristo es nuestra ancla firme. Pero tener esperanza no significa que debamos negar las dificultades de la vida. La sanidad viene cuando traemos todas nuestras emociones —gozo, tristeza, todo lo que hay en medio— a Jesús, y permitimos que Él nos guíe.

Si hoy estás luchando con emociones difíciles, te invito a que se las traigas a Dios en oración. No tienes que llevarlas solo, en tus espaldas. No tienes que fingir que no están ahí. Tal vez estás pensando: “Pero yo soy líder en mi iglesia.” “Pero qué van a decir en mi trabajo.” “Pero yo soy hijo de pastor.” Ven como estés a los brazos de Jesús. Y entre nosotros, procuremos conversaciones sanadoras y auténticas. Procuremos evitar echarle azúcar a la herida.

Gracias por acompañarnos en este tema. Dios te bendiga.

Si quieres ampliar este tema, puedes ver el video en este enlace.

Sobre Fresh Hope

Fresh Hope es una red internacional de grupos cristianos de apoyo entre pares para personas que viven con un diagnóstico de salud mental y para sus seres queridos. Con más de 250 participantes semanales en más de 39 países, integra principios de recuperación basados en evidencia con una comunidad centrada en la fe. Encuentra un grupo cerca de ti en freshhope.us.

Referencias bíblicas: Salmo 34:18 · Juan 16:33.

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