Las luchas en salud mental no son un castigo de Dios - Por Samantha Karrá

Testimonio y Palabra


Las luchas de salud mental no son un castigo de Dios

por Samanta Karrá


Muchas veces, en medio del dolor, surge una pregunta que pocos se atreven a decir en voz alta: ¿será que Dios me está castigando? Quiero decirte, con la certeza que da su Palabra, que ese no es el corazón de Dios. Las luchas de salud mental no son un castigo divino — son parte de vivir en un mundo quebrantado, y Dios quiere caminar contigo a través de ellas.

El pensamiento que casi me destruye

Recuerdo mis peores momentos: la confusión de los síntomas, las opiniones de la gente cercana y lejana, y tanta información contradictoria sobre lo que yo sentía y lo que pensaba. En medio de todo eso, un pensamiento se instaló en mi mente y no me soltaba.

Mi testimonio

“La vida me ha tendido una trampa.” Con el tiempo, ese pensamiento tóxico avanzó hasta convertirse en algo más oscuro: “Dios me está castigando.” Pero el Señor fue fiel, como siempre lo ha sido, y poco a poco transformó mi pensamiento mostrándome la verdad de su Palabra.

Vivimos en un mundo quebrantado, no castigado

¿Qué dice su Palabra? La Escritura es clara: vivimos en un mundo caído, donde el pecado, el quebrantamiento y la enfermedad nos afectan a todos por igual. El mismo Jesús lo advirtió:

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Juan 16:33

Los desafíos de salud mental son parte de este quebrantamiento general — no son el resultado de un castigo personal de Dios.

El castigo ya cayó sobre Él

Nuestro evangelio se sostiene sobre una verdad poderosa: Jesús, siendo Dios, llevó sobre sus hombros el castigo que nos correspondía a nosotros. Él ya pagó esa deuda; cayó sobre Él, no sobre ti.

“El castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros sanados.”

Isaías 53:5

Y esa sanidad incluye también nuestra salud mental.

El corazón de Dios está lleno de gracia

El Salmo 103 describe el carácter de Dios con palabras que vale la pena recordar en medio del dolor:

“Jehová es compasivo y clemente; lento para la ira, y grande en misericordia.”

Salmo 103:8

Ese carácter no cambia frente a nuestros desafíos de salud mental. Dios no está enojado contigo. Si eres su hijo, te ama profundamente y desea caminar a tu lado a través de tu dolor.

Cuando la mente insiste: los pensamientos intrusivos

Existe un tipo de pensamiento llamado pensamiento intrusivo. Se presenta con mayor frecuencia en cuadros donde hay cierto nivel de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), y se caracteriza por ser recurrente, insistente y, muchas veces, perturbador.

Yo viví un componente de TOC que se manifestó como pensamientos de que podía hacerles daño a mis hijos. Viví atormentada, torturada por el miedo y la culpa que esos pensamientos me generaban. La libertad llegó cuando entendí que se trataba de un desbalance de neurotransmisores en mi cerebro — que esos pensamientos distorsionados no reflejaban quién era yo ni lo que realmente quería.

El TOC religioso: cuando la culpa no viene de Dios

Existe una variante muy común de este patrón, relacionada directamente con la fe: se le conoce como TOC religioso. En este caso, la persona no logra detener pensamientos ofensivos o blasfemos contra Dios, y después carga con la culpa, sintiéndose condenada y castigada.

He visto, una y otra vez, a personas con lágrimas en los ojos decirme: “Yo amo al Señor; no entiendo por qué no puedo dejar de tener estos pensamientos.” Si esto te ha pasado, quiero que sepas que no estás solo, y que tampoco es casualidad que estés leyendo esto hoy. El Señor está contigo. Vale la pena buscar, lo antes posible, una consulta médica que evalúe si hay un desbalance hormonal o de neurotransmisores de por medio. Pero la verdad de su Palabra permanece: él te ama profundamente, y esto no es un castigo.

Jesús, amigo de los que sufren

La vida de Jesús en la tierra lo confirma. Él mostró compasión a todos los que estaban tristes y heridos. Nunca condenó al enfermo ni al quebrantado de corazón; al contrario, se acercaba a ellos. Se le conoció como amigo de pecadores. De la misma manera, en nuestras luchas, tristezas y enfermedades — incluso cuando nos hemos equivocado — la sangre de Cristo es más que suficiente para limpiarnos de todo pecado.

Su gracia te sostiene

2 Corintios 12:9 lo resume así:

“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”

2 Corintios 12:9

Su gracia es más que suficiente para nosotros, y su poder se perfecciona precisamente en nuestra debilidad. Si hoy te sientes débil o abrumado, recuerda que la gracia de Dios es más fuerte, y siempre alcanza.

Una invitación a orar

Acércate a Jesús. Sincérate con él. Pídele perdón por tus pecados y permite que su sangre preciosa cubra toda tu vida. Agradécele, porque el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros sanados.

Si quieres ampliar este tema, puedes ver el video en este enlace.

Gracias por acompañarme una vez más. Dios te bendiga.

Sobre Fresh Hope

Fresh Hope es una red internacional de grupos cristianos de apoyo entre pares para personas que viven con un diagnóstico de salud mental y para sus seres queridos. Con más de 250 participantes semanales en más de 39 países, integra principios de recuperación basados en evidencia con una comunidad centrada en la fe. Encuentra un grupo cerca de ti en freshhope.us.

Referencias bíblicas: Juan 16:33 · Isaías 53:5 · Salmo 103:8 · 2 Corintios 12:9.

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