En Cristo, todo se vive diferente. - Por: Silvia Cardona Sicard


 Que este nuevo año 2026, se viva diferente.


Vivimos todos en el mismo mundo, rodeados de las mismas realidades: pérdidas, alegrías, cansancio, esperanza, incertidumbre y pequeños milagros diarios. Las circunstancias no distinguen entre uno y otro; la vida nos toca a todos con la misma intensidad. Pero en Cristo, todo se vive de una manera distinta

El dolor sin Él se vuelve un abismo, pero cuando Cristo está presente, ese mismo dolor encuentra consuelo, propósito y compañía. “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón” (Salmo 34:18), y esa verdad transforma lo que sentimos: no elimina la herida, pero sí cambia la forma en que la atravesamos.

Incluso las alegrías cambian de tono cuando se viven en Cristo. Sin Él, la alegría es un momento bonito que pasa rápido; con Él, se convierte en plenitud. “En tu presencia hay plenitud de gozo” (Salmo 16:11).  La misma celebración, el mismo logro, la misma noticia… pero vividos con una gratitud profunda, con una conciencia de que cada regalo viene de Su mano. 

Lo mismo ocurre con la incertidumbre: sin Cristo paraliza, con Cristo se convierte en camino. Él afirma nuestros pasos (Salmo 37:23-24), y aunque el futuro siga siendo incierto, el corazón se mueve con paz porque sabe que no camina a ciegas ni solo.

También las cargas pesan diferente cuando Cristo está. La responsabilidad es la misma, la lucha es la misma, pero el alma ya no se quiebra bajo el peso, porque Jesús dijo: “Mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:30). Las batallas de la vida no cambian, pero lo que cambia es la fuerza con la que se enfrentan—ya no la tuya, sino la Suya. 

Sin Cristo, todo se vive desde la carga; en Cristo, todo se vive desde la gracia. Y eso hace que aun las situaciones que parecen imposibles de sobrellevar encuentren descanso y sentido.

Por eso, aunque el mundo sea el mismo para todos, no se vive igual cuando Cristo vive en ti. Las mismas circunstancias que destruyen a algunos, se convierten en Él, en procesos de crecimiento, consuelo y transformación. 

Tu vida quizás no sea más fácil, pero sí es más profunda.  Tu camino no es más corto, pero sí más acompañado.  Y mientras otros solo pueden apoyarse en sí mismos, tú puedes decir con certeza: “Mayor es el que está en mí” (1 Juan 4:4)

En Cristo, todo se vive diferente… porque Él cambia no la circunstancia, sino el corazón que atraviesa esa circunstancia.


Autor:  Silvia Cardona Sicard


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